
Para muchos, el domingo es el día más esperado de la semana. Estos cristianos disfrutan asistir a su iglesia local con regularidad, tener comunión con sus hermanos, y servirles a través de algún ministerio. Sin embargo, esta no es la realidad de todos los creyentes. ¿Qué pasa cuando mi iglesia no parece ser la mejor congregación? Quizá el liderazgo es algo deficiente y las relaciones entre las personas no parecen llenas de armonía.
Conozco de personas que, cuando se enfrentan a estas situaciones, prefieren saltar de iglesia en iglesia, buscando una que se amolde a sus preferencias; yo les llamo “cristianos nómadas”. Otros optan por el aislamiento: “No necesito asistir a una iglesia en específico, Dios está en todos lados”.
De una u otra manera, la idea es evitar tener que lidiar con los asuntos problemáticos de la iglesia. Sin duda, cada una de estas personas tendrá sus razones, algunas podrían incluso ser comprensibles… pero, ¿es esto lo que Jesús tenía en mente cuando dijo “edificaré mi iglesia” (Mt. 16:18)?
Sugel Michelén, pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (República Dominicana) y miembro del concilio de Coalición por el Evangelio, nos ayuda a resolver esta y muchas dudas más respecto al tema de la iglesia local. En su libro El cuerpo de Cristo: ¿Por qué debo ser un miembro de la iglesia local?, el pastor Michelén explorará cómo la iglesia no es solo una institución importante, sino también un plan eterno del cual tú debes y vas a querer ser miembro. Descargar
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